El 80% de los profesionales dice ser más productivo con IA, pero solo el 6% de las empresas logra traducirlo en beneficios reales
El estudio 'The State of AI in 2026: On the road to ROI' de McKinsey, con 1.719 participantes de 97 países, confirma que casi nueve de cada diez empresas ya usan IA de forma regular, pero solo el 37% nota una mejora real en su resultado operativo.
Una adopción casi universal que todavía no se traduce en la cuenta de resultados
El informe "The State of AI in 2026: On the road to ROI", publicado por McKinsey & Company en agosto de 2026 a partir de 1.719 participantes procedentes de 97 países, confirma que la inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta cotidiana dentro del mundo corporativo: el 89% de las empresas encuestadas la utiliza de forma regular en alguna función de negocio, un máximo histórico que supera todos los registros anteriores del propio estudio. A nivel individual, el 80% de los profesionales y ejecutivos reconoce un aumento significativo en su productividad diaria gracias a estas herramientas, el 50% afirma tomar mejores decisiones gracias a ellas, y el 53% asegura haber desarrollado nuevas habilidades como consecuencia directa de su uso.
El contraste llega precisamente cuando se mide el impacto financiero real: solo el 37% de las compañías percibe una mejora positiva de su resultado operativo (EBIT) atribuible al uso intensivo de estas tecnologías, una cifra que se mantiene prácticamente sin cambios respecto al año anterior pese al salto en la adopción. Apenas el 6% de las organizaciones logra que la IA aporte al menos un 5% adicional a su EBIT, el grupo que McKinsey denomina "AI High Performers".
El rasgo que distingue al 6% que sí lo consigue
El factor diferencial entre ese reducido grupo de empresas de alto rendimiento y el resto del mercado no es el acceso a mejores modelos de IA, sino la profundidad del rediseño organizativo: casi tres cuartas partes de estas organizaciones de alto desempeño han rediseñado por completo sus flujos de trabajo como consecuencia directa de la implementación de IA, frente a una minoría del resto de empresas que se limita a añadir estas herramientas sobre procesos ya existentes sin modificarlos en profundidad. El propio McKinsey subraya que estos líderes no buscan únicamente eficiencia operativa, sino crecimiento e innovación de fondo, respaldados por una dirección comprometida y estrategias claras de gestión del talento y los riesgos asociados.
Agentes y chatbots, ya instalados en la mayoría de las grandes compañías
El informe documenta además el grado de penetración actual de las distintas formas de IA dentro de las empresas: los agentes de IA —sistemas capaces de ejecutar tareas de principio a fin sin intervención humana constante— ya funcionan en el 40% de las grandes compañías, mientras que los chatbots de asistencia a clientes y empleados están presentes en un 64% de las organizaciones encuestadas. En el segmento de empresas con más de 1.000 millones de dólares de facturación anual, el 54% afirma estar escalando la IA a nivel de toda la empresa, frente a solo el 22% de las compañías más pequeñas que logra hacer lo mismo con la IA agéntica, una brecha que confirma que el tamaño y los recursos disponibles siguen siendo un factor determinante a la hora de convertir la adopción de IA en resultados financieros medibles.