Gartner prevé que las empresas abandonarán el 60% de sus proyectos de IA en 2026 por falta de datos preparados
La consultora advierte de que el 63% de las organizaciones todavía no cuenta con prácticas adecuadas de gestión de datos, y que la ventaja competitiva empieza a depender más de esa capacidad interna que del acceso a los modelos más avanzados.
El cuello de botella ya no es el modelo, es el dato
Gartner advierte que las empresas abandonarán durante 2026 el 60% de los proyectos de inteligencia artificial que no cuenten con datos preparados específicamente para IA, un porcentaje que revela hasta qué punto el mayor obstáculo actual para escalar estos proyectos ya no reside en el acceso a modelos cada vez más capaces, sino en la calidad y la organización interna de los datos que las alimentan. Según la misma consultora, el 63% de las organizaciones todavía no dispone de prácticas adecuadas de gestión de datos aplicadas específicamente a proyectos de inteligencia artificial.
La lectura estratégica que se impone entre analistas es directa: la ventaja competitiva de una empresa en la era de la IA depende cada vez menos de qué modelo utiliza —una elección que, con la proliferación actual de sistemas de calidad comparable, se ha vuelto casi intercambiable— y cada vez más de su capacidad interna para organizar, conectar y transformar sus propios datos en inteligencia aplicable al negocio de forma sostenida en el tiempo.
De la reducción de costes a la creación de nuevos ingresos
El informe documenta además un cambio de fondo en el propósito con el que las empresas utilizan la IA: durante los últimos años, la tecnología se concentró casi exclusivamente en la automatización y la reducción de costes operativos, pero ahora empieza a emplearse también para desarrollar nuevos productos, servicios, experiencias de consumo y fuentes de ingresos. Esta evolución modifica de forma sustancial el papel que la inteligencia artificial ocupa dentro de las organizaciones: deja de actuar únicamente como soporte operativo de bajo nivel y empieza a influir de forma directa en las decisiones estratégicas del negocio, no solo en su ejecución diaria.
La velocidad, convertida en la nueva métrica de competitividad
El diagnóstico de fondo que emerge de este análisis es que la competencia empresarial en torno a la IA ya no se libra únicamente en el terreno de la innovación puntual, sino en la capacidad de aprender, probar, adaptar y ejecutar más rápido de lo que cambia el propio mercado. Para las organizaciones que todavía no han resuelto el problema estructural de sus datos, advierte Gartner, ese ritmo de aprendizaje y ejecución seguirá estando fuera de su alcance, independientemente de cuántos modelos de IA de última generación decidan incorporar a sus procesos.