La mitad de los trabajadores del mundo ya usa IA cada semana, pero quienes más la usan son los que más dudan de si realmente son más productivos
El informe People at Work 2026 de ADP, con más de 39.000 encuestados en 36 países, revela una paradoja: cuanto más a diario se usa la IA en el trabajo, más crece la incertidumbre sobre su impacto real en el rendimiento.
La IA ya forma parte de la rutina laboral de la mitad del planeta
El informe People at Work 2026, elaborado por ADP Research a partir de una encuesta a más de 39.000 trabajadores en 36 mercados, confirma que la inteligencia artificial ha dejado de ser una herramienta ocasional en el entorno laboral: la mitad de los trabajadores encuestados a nivel mundial la utiliza varias veces por semana, y uno de cada cinco afirma usarla casi todos los días. En España, el 15% de los trabajadores recurre a la IA prácticamente a diario, un dato que sitúa al país por debajo de la media global pero en clara tendencia ascendente respecto a años anteriores.
El dato que rompe la narrativa más optimista sobre la adopción masiva de estas herramientas es la brecha entre uso y confianza en los resultados: aunque el 30% de quienes usan IA a diario en su trabajo afirma sentirse completamente comprometido con sus tareas, el propio estudio revela que ese compromiso no se traduce automáticamente en una percepción de mayor productividad. De hecho, los usuarios más frecuentes son, paradójicamente, los que expresan más dudas sobre si la tecnología está mejorando de verdad su rendimiento, frente a los usuarios ocasionales, que tienden a valorar sus beneficios de forma más entusiasta y menos matizada.
Un hallazgo que no es exclusivo de ADP
La conclusión conecta con otros estudios publicados este mismo verano. El Índice de Tendencias Laborales 2026 de Microsoft, elaborado sobre billones de señales anonimizadas de Microsoft 365 y una encuesta a 20.000 trabajadores en diez países, ya había detectado que solo el 19% de los empleados se encuentra en lo que la compañía denomina la "zona de vanguardia" del uso de IA, mientras cerca de la mitad permanece en una fase todavía incipiente de adopción real. El informe de PwC sobre el impacto de la IA en el empleo matiza el panorama con un dato relevante: desde 2022, las empresas más expuestas a la IA han triplicado el crecimiento de la productividad de sus plantillas frente a las menos expuestas, aunque ese beneficio se concentra sobre todo en el 20% de compañías que mejor ha sabido integrar la tecnología en sus procesos, no en la media del conjunto.
El reto ya no es que la gente use IA, sino que confíe en lo que produce
La lectura que se impone entre los analistas de recursos humanos consultados es que la variable crítica para 2026 ya no es la tasa de adopción, prácticamente universal en las economías desarrolladas, sino la calidad de la integración: cómo se rediseñan los procesos de trabajo, cómo se mide el rendimiento cuando gran parte de la ejecución la asume un sistema automatizado, y cómo se genera confianza suficiente para que el uso diario de la herramienta se traduzca en una percepción real de eficacia, y no solo en una sensación de ocupación constante.