La inteligencia artificial irrumpe en las matemáticas y resuelve problemas que desafían a los expertos
El sistema AlphaEvolve rompe un récord de 56 años en la multiplicación de matrices, mientras los modelos alcanzan medalla de oro en la Olimpiada Internacional de Matemáticas.
Un salto en la frontera del conocimiento
La inteligencia artificial ha entrado con fuerza en uno de los territorios más exigentes del intelecto humano: las matemáticas de investigación. El sistema AlphaEvolve de Google DeepMind protagonizó uno de los hitos más comentados al descubrir un algoritmo para multiplicar dos matrices de 4x4 usando solo 48 multiplicaciones escalares, rompiendo un récord de 56 años establecido por el algoritmo de Strassen en 1969. El avance no es una mera curiosidad: los algoritmos más eficientes para operaciones básicas como la multiplicación de matrices son cruciales para acelerar el propio entrenamiento de los sistemas de IA.
El logro se enmarca en dos frentes de avance simultáneos. Por un lado, el razonamiento creativo basado en demostraciones; por otro, la optimización algorítmica autónoma a gran escala. Ambos ilustran cómo la IA ha pasado de asistir a los matemáticos a proponer resultados que ni siquiera se buscaban.
Del asombro a la maravilla
El ritmo de progreso ha sorprendido a la propia comunidad. A comienzos de 2026, un reto llamado First Proof dio a los participantes una semana para que sus modelos resolvieran diez preguntas de nivel de investigación en distintas áreas de las matemáticas, elegidas para que fuera improbable que hubieran aparecido en los datos de entrenamiento. Con diversos grados de autonomía, los modelos resolvieron más de la mitad de los problemas. Si los resultados de la Olimpiada representaron el momento en que la IA entró en un programa universitario ambicioso, los de First Proof marcaron, según los expertos, el instante en que terminó el posgrado.
Creatividad inesperada
Uno de los episodios más llamativos ocurrió cuando un grupo de matemáticos pidió a AlphaEvolve resolver un problema y el sistema encontró, de paso, una estructura geométrica —un hipercubo de dimensiones superiores— que los investigadores no habían anticipado. «Si fuera un humano, sería un humano extremadamente creativo», reconoció uno de ellos. En la Olimpiada Internacional de Matemáticas, un modelo equipado con razonamiento profundo alcanzó un nivel de medalla de oro, resolviendo cinco de los seis problemas.
Una herramienta, no un sustituto
Los especialistas subrayan que la IA funciona hoy como un poderoso asistente del matemático, no como su reemplazo. La combinación de generación de hipótesis, ejecución de código y verificación abre una vía prometedora para acelerar el descubrimiento, pero la interpretación de los resultados y la formulación de las preguntas relevantes siguen siendo terreno humano. Para el lector interesado en ciencia, el mensaje de fondo es que la IA empieza a contribuir de forma original en la disciplina considerada más pura y abstracta, un indicio de hasta dónde puede llegar su impacto en el conjunto de la investigación.