El G7 exige a las grandes tecnológicas crear herramientas para proteger a menores de la IA: declaración conjunta desde la cumbre de Kananaskis
Los líderes del G7 reunidos en Canadá acordaron pedir a las plataformas medidas verificables contra el contenido generado por IA que ponga en riesgo a niños y adolescentes en línea
Kananaskis: cuando la IA entra en la agenda de los líderes mundiales
La cumbre del G7 celebrada en Kananaskis, Canadá, en junio de 2026, añadió un nuevo capítulo al debate sobre la regulación de la inteligencia artificial a nivel global. En la declaración conjunta final, los líderes de las siete mayores economías del mundo acordaron exigir a las empresas tecnológicas el desarrollo de herramientas verificables de protección de menores frente a los riesgos asociados a los contenidos generados por IA.
La declaración llega en un contexto de preocupación creciente en todos los países desarrollados. Los sistemas de generación de imágenes, vídeo y texto basados en IA han multiplicado la facilidad con la que se puede crear contenido potencialmente dañino para niños y adolescentes —desde material de abuso sexual generado artificialmente hasta deepfakes que utilizan imágenes reales de menores en contextos inapropiados. Los marcos legales existentes, diseñados para contenido creado por humanos, no estaban preparados para la escala y la velocidad del problema.
Qué exige concretamente la declaración del G7
El texto acordado en Kananaskis no es una directiva vinculante —el G7 no tiene capacidad legislativa directa— pero sí es una señal política de primer orden que los estados miembros trasladarán a sus marcos regulatorios nacionales y europeos. Las exigencias concretas incluyen: sistemas de detección automática de contenido dañino para menores generado por IA; mecanismos de reporte accesibles para que niños, padres y educadores puedan reportar contenido problemático con garantía de respuesta; y auditorías independientes verificables de las medidas implementadas por cada plataforma.
La palabra clave es verificable: el G7 no quiere promesas, quiere evidencia. Las empresas tecnológicas han estado publicando durante años políticas de uso aceptable que prohíben el contenido dañino para menores, pero la aplicación efectiva de esas políticas ha sido inconsistente y difícil de auditar externamente.
El papel de la Unión Europea: el AI Act como marco de referencia
La Unión Europea llega a este debate con una ventaja regulatoria: el AI Act europeo, que entró en plena aplicación en 2026, ya clasifica los sistemas de IA que pueden generar contenido sexual con menores como aplicaciones de riesgo inaceptable, categóricamente prohibidas. La capacidad de enforcement de la UE sobre las plataformas tecnológicas, reforzada por el Digital Services Act, proporciona un modelo que el G7 está estudiando para adaptarlo a sus propios marcos nacionales.
El caso concreto más discutido en Kananaskis fue el de los modelos de generación de imágenes accesibles al público general. Varios de los modelos más populares han sido utilizados para generar representaciones fotorrealistas de menores en situaciones inapropiadas, y la respuesta de las empresas ha sido reactiva y tardía. La declaración del G7 pretende cambiar esa dinámica: la protección debe ser proactiva y verificable, no una reacción a los escándalos.