Wall Street se tiñe de rojo: los valores de IA y semiconductores se desploman en la mayor sacudida bursátil del verano
Alphabet, Nvidia, Micron, Intel y AMD arrastran al Nasdaq a su peor sesión reciente, en una jornada que mezcla el retraso de Gemini con un fuerte aumento del gasto previsto por TSMC.
Una sesión negra para toda la cadena de valor de la IA
Wall Street cerró la sesión del jueves 16 de julio con fuertes pérdidas concentradas en el sector tecnológico. El Nasdaq, el índice más expuesto a las grandes tecnológicas, se dejó un 1,47%, mientras el S&P 500 retrocedió un 0,51% y el Dow Jones cayó un 0,2%. El golpe más duro se lo llevó Alphabet, cuyas acciones cayeron un 4,4% tras conocerse el retraso de Gemini 3.5 Pro, borrando en torno a 200.000 millones de dólares de capitalización bursátil en una sola jornada. La onda expansiva alcanzó a toda la cadena de suministro de la inteligencia artificial: Nvidia retrocedió un 2,4%, Meta un 2,5%, Amazon un 2%, y los fabricantes de chips de memoria y procesadores sufrieron los mayores descalabros, con Micron Technology cayendo un 5,6%, Intel un 5,84% y AMD un 5,33%.
TSMC dispara su previsión de inversión y siembra dudas sobre el ritmo del gasto en IA
El fabricante taiwanés de semiconductores TSMC, pieza clave de toda la cadena de suministro de chips de IA a nivel mundial, también retrocedió un 2,3% pese a anunciar en sus resultados trimestrales su quinto trimestre consecutivo de ganancias récord. Lo que inquietó a los inversores no fueron los beneficios, sino el aumento de su previsión de gasto de capital para el año: la compañía elevó su horquilla estimada de entre 52.000 y 56.000 millones de dólares a una nueva franja de 60.000 a 64.000 millones de dólares. El mercado interpretó el ajuste como una señal ambivalente: por un lado, confirma que la demanda de chips de IA sigue disparada; por otro, alimenta las dudas sobre si el ritmo de inversión de toda la industria es sostenible a corto plazo.
Un patrón que ya se repite: los inversores empiezan a exigir resultados, no solo promesas
La sesión del 16 de julio no es un episodio aislado. Alphabet ya había sufrido caídas notables en las semanas previas, primero por el anuncio de un aumento masivo de su gasto de capital previsto para 2026 —entre 180.000 y 190.000 millones de dólares, prácticamente el doble que en 2025— y después por la salida de figuras clave de su división de IA hacia compañías rivales. El patrón que emerge en 2026 es cada vez más claro: los mercados, que durante buena parte de los últimos años premiaron casi cualquier anuncio relacionado con inteligencia artificial, se han vuelto más exigentes y empiezan a penalizar con dureza cualquier señal de retraso, sobrecoste o pérdida de ventaja competitiva entre los grandes protagonistas de la carrera por la IA.