La inteligencia artificial concentra el 77% de todo el capital riesgo mundial en el primer semestre de 2026
El Índice Mundial de Innovación 2026 de la OMPI, presentado en Ginebra, identifica más de 30.000 startups de ciencia profunda en semiconductores, robótica, computación cuántica y ciencias de la vida, y advierte de una dependencia creciente de unas pocas compañías y rondas gigantescas.
Un dominio financiero que deja poco espacio para el resto de la innovación
La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) presentó el 29 de septiembre de 2026 en Ginebra su Índice Mundial de Innovación 2026, que confirma que la inteligencia artificial concentró el 77% del valor mundial de las operaciones de capital riesgo durante el primer semestre del año, una proporción que consolida el dominio financiero absoluto de esta tecnología sobre el conjunto del ecosistema global de innovación. La cifra sitúa a la IA muy por delante de cualquier otro sector tecnológico en la captación de capital privado a nivel mundial.
El informe identifica además más de 30.000 empresas emergentes de ciencia profunda repartidas en ámbitos como semiconductores, robótica, computación cuántica, ciencias de la vida, tecnología espacial y materiales avanzados. Este tipo de compañías, a diferencia de una startup convencional de software, parte de investigación científica considerablemente más compleja y suele requerir más tiempo, infraestructura y capital antes de alcanzar el mercado, lo que las hace especialmente dependientes de rondas de financiación de gran magnitud como las que hoy dominan el sector de la IA.
El reto que identifica la OMPI: convertir ciencia en industria real
La edición de este año del índice pone especial atención en la ruta que recorre una investigación desde el laboratorio hasta el mercado, identificando los puntos de fricción entre la fase de investigación, la fase piloto y la comercialización final como barreras estructurales previsibles que frenan buena parte del potencial de estas tecnologías de ciencia profunda. La expansión acelerada de la inteligencia artificial ha multiplicado el capital disponible para este tipo de proyectos, pero según advierte el propio informe, también ha aumentado de forma notable la dependencia del conjunto del ecosistema respecto a un número reducido de compañías y a rondas de financiación cada vez más gigantescas.
Una concentración que preocupa incluso a quienes la celebran
El diagnóstico de la OMPI llega en un momento en que la propia industria de la inteligencia artificial vive semanas de rondas de financiación históricas, con OpenAI negociando una valoración de hasta 1,5 billones de dólares y Anthropic preparando una salida a bolsa que podría alcanzar los 2 billones. El organismo internacional advierte de que, si bien esta concentración de capital ha acelerado de forma extraordinaria el ritmo de la innovación tecnológica global, también plantea un riesgo estructural a medio plazo: un ecosistema de innovación mundial cada vez más dependiente de la suerte y las decisiones de un puñado de gigantes tecnológicos y sus principales inversores, en detrimento de la diversidad y la resiliencia del sistema en su conjunto.