El gasto récord en centros de datos de IA alimenta el debate sobre una posible burbuja
Meta destina hasta 145.000 millones a infraestructura y Oracle recorta 21.000 empleos para financiar su expansión, en una carrera de capital que inquieta a los analistas.
Una carrera de capital sin precedentes
La inteligencia artificial vive una fase de inversión en infraestructura difícil de igualar en la historia reciente. Los gigantes tecnológicos destinan sumas colosales a construir centros de datos, y esa carrera de capital está reconfigurando sus propias plantillas. Meta ha orientado una guía de gasto de capital de entre 115.000 y 145.000 millones de dólares, en su mayor parte destinada a infraestructura de IA, al tiempo que ejecutaba recortes de empleo a lo largo de 2026.
El caso de Oracle ilustra la misma lógica. Su declaración de junio mostró una reducción de plantilla de 21.000 puestos en un año, con el ahorro alimentando una expansión de centros de datos que incluye su papel en el proyecto Stargate. Cuando una empresa dice que reduce personal «por la IA», advierten los analistas, puede significar dos cosas distintas: que el software hace ahora el trabajo, o que la compañía quiere destinar los salarios a computación.
¿Revolución o burbuja?
Esta avalancha de gasto reaviva el debate sobre si el sector vive una transformación genuina o la mayor burbuja financiera de la historia. Los múltiplos de valoración de los grandes laboratorios y las cifras de inversión en capital riesgo —que se concentran de forma extraordinaria en la IA— son la principal fuente de inquietud. A diferencia de la burbuja puntocom, no obstante, los líderes actuales generan ingresos y beneficios sustanciales, y la demanda subyacente de chips, software y servicios de IA parece estructuralmente sólida.
La otra cara del gasto
El consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, ha llegado a calificar de «perezosos» a los directivos que culpan a la IA de sus despidos, argumentando que no tiene sentido empresarial que las compañías ya estén sustituyendo empleados a tal escala. Su postura apunta a una realidad incómoda: parte de los recortes se justifican con la IA para enviar una señal positiva a los mercados, mientras el gasto real se dirige a la infraestructura que sostendrá el crecimiento futuro.
Cautela informada para el inversor
Para el inversor español, la lectura de los analistas invita a la prudencia. Mientras algunos segmentos de infraestructura muestran rasgos propios de una burbuja —valoraciones desconectadas de los ingresos, gasto especulativo—, la demanda de fondo de servicios de IA se mantiene firme. La clave, apuntan los expertos, es distinguir entre las compañías que generan ingresos reales y las que se sostienen sobre expectativas, y priorizar los fundamentos sobre los titulares. El gasto récord de hoy puede ser la base de la infraestructura del mañana o el preludio de una corrección, y solo el tiempo dirá qué proyectos justifican las cifras astronómicas que se están comprometiendo.